Sin el febril movimiento de los habituales workshops de los
tradicionales centros vacacionales, la propuesta de turismo
rural tuvo una muy clara evidencia del mayor interés que concita
día a día.
Toda la Argentina se fue nutriendo de esta nueva vertiente y se
pudo observar un recorrido que incluía las localidades mas
llamativas, ya sea por su tradición como por su peculiares
características.
Es así que se mostraron los grandes establecimientos que se
fueron formando a la vera de la ruta 40 en La Patagonia, como la
red de establecimientos correntinos, los tradicionales reductos
cuyanos y hasta los curiosos casos de pueblos recuperados
algunos del olvido y otros de desastres climáticos.
Es así como se mostraban las localidades de La Niña. casi
desaparecida por las inundaciones o Ischilín que cuenta tan solo
con 14 habitantes. La muestra sigue una tendencia ya
asentada en todo el mundo pero que en Argentina ofrece las
posibilidades de la inmensidad territorial.
Muchos de los establecimientos presentes estuvieron en la Feria
realizada hace un mes en España y ya estaban persuadidos de su
enorme capacidad de convocatoria y su futuro promisorio.
En definitiva un sector que se mueve con un crecimiento notorio.